Así es como el deporte infantil se ha popularizado en España en eso últimos años, con gritos, insultos, golpes, faltas de respeto... La pena, es que no son los protagonistas los que juegan, sino los que están sentados en la grada viendo el partido. Y es así que los padres están jugando un papel con demasiada importancia en el deporte que practican sus hijos, ellos deciden gritarle al árbitro, al equipo contrario, con la idea de que su hijo debe ser el mejor y no hay nadie que se interponga entre su carrera futbolística, dando por hecho que ellos creen que sus hijos llegarán a ser Ronaldo o Messi. Sin embargo esto no acaba en palabras, muchas noticias que empiezan así desgraciadamente son sobre agresiones o golpes proporcionados entre los padres de los dos equipos, o incluso a los árbitros del partido.
Este hecho me hace reflexionar sobre si el amor fraternal de estos padres es tan fuerte que no pueden aguantarse el hecho de faltarle el respeto a los demás o es porque verdaderamente pierden el juicio con el fútbol. Entonces, ¿deberíamos considerar que estos padres son iguales que los radicales de los clubes que llegan a matar por su equipo? No creo que ninguna de estas personas llegue al partido con ninguna intención de meter bulla, sino que al ver que a su niño no le salen las cosas que él piensa que le deberían salir, empieza a dirigir una serie de faltas de respeto hacia todo el que esté en contra de lo que haga su descendiente en cuestión.
Bajo mi humilde punto de vista, sí decir que lo que se ve desde fuera da vergüenza ajena, porque yo creo que no saben el daño que le hacen a sus hijos, el dejarlos en evidencia delante de sus compañeros y entrenadores viendo que su padre ha soltado un par de palabras malsonantes durante el partido, con lo cual, es una especie de sucesos sin lógica, porque si el padre pretende defender a su hijo, ¿por qué lo deja en evidencia?
Sin duda es un tema tratar a día de hoy, la sobreprotección de los inocentes chicos que quieren jugar un partido de fútbol disfrutando de lo que es, un deporte. Es por ello que yo si estuviera en posición de decidirlo, sancionaría gravemente a estas conductas que se están dando muy frecuentemente en el deporte infantil, sin duda una pena que muchos niños no disfruten de su pasión , no por sus capacidades, sino por sus padres.

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